PREBODA MARIA PAULA & SERGIO

Hay historias de amor que empiezan mucho antes de la boda. Se construyen en los afectos, en las familias, en los lugares que guardan recuerdos y en esas personas que, con los años, terminan haciendo parte de nuestras propias historias.

Esta celebración fue así.

Nació del amor inmenso de la familia de Sergio, una familia que conozco desde hace años y con la que he tenido la fortuna de compartir otros momentos importantes. Por eso, más que una celebración por diseñar, sentía que estábamos creando algo para personas que quiero. Y cuando hay cariño de por medio, cada detalle adquiere otro significado.

El lugar elegido fue una finca en Ibagué. Una de esas fincas que parecen tener su propio ritmo, rodeada de árboles majestuosos, de verde, de calor y de esa luz generosa que solo ciertos lugares saben regalar.

Pero había algo más que queríamos contar, María Paula había sido Reina del Tolima y muchos de los invitados llegaban desde Bogotá. Así que decidimos que esta no sería simplemente una celebración en el Tolima: sería una celebración al Tolima.

Queríamos que la tierra se sintiera en cada rincón. En los colores, en los sabores, en la música, en los gestos y, sobre todo, en esa manera tan alegre y cálida de recibir a quienes llegan.

El camino hacia la celebración comenzaba entre arcos de aves del paraíso. Y antes incluso de entrar, el Tolima ya estaba hablando.

Una papayera ponía música al encuentro mientras una pareja de bailarines recibía a los invitados con toda la alegría de sus tradiciones. A las mujeres les entregaban un tocado; a los hombres, un sombrero acompañado de un pañuelo rojo. Pequeños símbolos que, juntos, iban construyendo el homenaje.

Y porque en Colombia también recibimos a través de la mesa, al terminar el recorrido esperaba una estación de postres típicos. Una primera tentación para quienes quisieran comenzar a endulzar la tarde.

El montaje invitaba a quedarse. Salas bajo parasoles, mesas bajas y pequeños espacios de encuentro aparecían entre los árboles, pensados para que cada invitado pudiera encontrar su lugar, acomodarse, conversar y simplemente dejarse llevar por el día.

Dos bares acompañaban la experiencia, dispuestos para que cada quien pudiera acercarse y pedir su bebida con tranquilidad. Todo estaba pensado para que la celebración se sintiera espontánea, aunque detrás de cada momento hubiera horas de planeación.

Y entonces llegó el almuerzo. La respuesta era evidente: Lechona.

Porque si íbamos a celebrar en Ibagué, no podía faltar uno de sus grandes orgullos. Y esta era, sin duda, una de esas lechonas que se recuerdan mucho después de que termina la fiesta.

La tarde avanzaba lentamente, como suelen hacerlo los días que uno quisiera detener.

Fotos, conversaciones, risas, abrazos.

El sol seguía iluminándolo todo y, por un momento, parecía que no necesitábamos nada más, hasta que sonó el Sanjuanero.

Y María Paula se convirtió, por unos minutos, en la protagonista de su propia tierra. Le pusimos una falda típica y ella nos regaló un baile lleno de movimiento, de alegría y de memoria. Fue uno de esos instantes que no estaban destinados a quedarse quietos.

Y entonces, sin esperar a que cayera la noche, la fiesta se prendió en plena luz del día.

Cuando pensábamos que las sorpresas ya habían terminado, apareció una última: Mariachis, la sorpresa de Sergio para María Paula.

Y fue imposible contener la emoción. Las canciones comenzaron y poco a poco todas las voces se fueron sumando hasta convertirse en una sola. Personas cantando, riendo, abrazándose. María Paula viviendo la sorpresa. Sergio mirándola. Y todos alrededor siendo testigos de un momento que se sentía profundamente suyo.

Quizás eso es lo que más nos gusta de las celebraciones: cuando dejan de ser solamente bonitas y empiezan a sentirse verdaderas.

Esta fue una tarde para recordar. Una tarde que habló de familia, de raíces, de amor y de una tierra que tenía mucho que celebrar.

Y, sin embargo, lo más emocionante estaba todavía por comenzar, porque aquella tarde no era la boda, era apenas el prólogo.

El calentamiento, como nos gusta decir, para lo que vendría al día siguiente: el matrimonio de María Paula y Sergio.

Fernanda nova